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<p>Antes de llegar al Hospital Gómez Ulla de <a href="https://www.20minutos.es/tags/lugares/madrid.html" title="Madrid">Madrid </a>y ser conducido a su habitación de confinamiento por un sanitario completamente cubierto por un traje plástico de protección, el sevillano Manuel Vela recuerda las <b>calles completamente desiertas</b> de <a href="https://www.20minutos.es/tags/lugares/wuhan.html" title="Wuhan">Wuhan</a>. En esta ciudad de la China central trabajaba con otra media docena de españoles como entrenadores de las categorías inferiores de un club de futbol cuando empezaron los primeros rumores sobre el brote de una enfermedad desconocida. Era enero de 2020.</p><p>"La gente se piensa que allí estaba el ejército, las metralletas. No hacía falta. No hacía falta, no había nadie en la calle", relata Vela, que estuvo aislado en su vivienda unos 10 días esperando a ser evacuado de vuelta a <b>España, donde aún no se habían implementado ningún tipo de medidas</b> y donde, de hecho, no se esperaba que la epidemia pudiera llegar nunca.</p><p>"Un día a mediodía nos dijeron: 'Esta noche salimos'. Nos llevaron al aeropuerto en un autobús, pero <b>nos tuvieron cuatro horas en un peaje retenidos para ver si alguien daba síntomas</b>, se ponía malo o tenía fiebre. Ese fue el momento de más tensión que yo viví, porque si te daba una décima de fiebre te dejaban en <a href="https://www.20minutos.es/tags/lugares/china.html" title="China">China</a>. De hecho, bajaron a dos, pero nosotros finalmente embarcamos sin problema", declara el sevillano.</p><p>El 31 de enero de 2020 llegaron 21 españoles repatriados de Wuhan, la ciudad donde surgió el brote inicial de lo que se convertiría en la pandemia del Covid-19, y <b>cumplieron un confinamiento de dos semanas en el Hospital Gómez Ulla de Madrid</b>. Se trata del precedente más directo del presente confinamiento en el mismo hospital de los pasajeros del Hontius, el barco donde se ha producido un brote de hantavirus que le ha costado la vida a tres personas y una más está en estado crítico.</p><p>Las condiciones de las personas que iniciaron su confinamiento el pasado domingo están siendo muy distintas a las de aquellos primeros aislados por el coronavirus.<b> Los confinados por el brote de hantavirus tendrán que estar un mínimo de 42 días</b> y aislados cada uno en una habitación. Los confinados de 2020 pudieron estar en un régimen mucho menos estricto una vez que se determinó que ninguno de ellos estaba infectado.</p><p>"Cuando aterrizamos, había 15 furgonetas de policía y dos ambulancias y nos llevaron por la M-40 abriendo paso, echando a un lado a los coches, fue espectacular. Y cuando llegamos a zona urbana, la gente estaba en los bordillos esperando a que pasáramos y nos aplaudían", recuerda Vela. Al llegar al hospital militar, ubicado en pleno barrio de Carabanchel, les recibieron los sanitarios totalmente protegidos con equipos de protección individual y <b>pasaron una primera noche aislados en habitaciones separadas</b>.</p><p>"Llegamos por la noche, nos dieron de cenar y, al día siguiente, nos hicieron una prueba PCR. Por la tarde nos dieron los resultados, <b>no había ninguno infectado, estábamos todos bien.</b> A partir de ahí, el personal sanitario ya no llevaba los uniformes, sino que iba con las mascarillas nada más y nosotros pudimos hacer una vida normal dentro de lo que es una planta de hospital con las puertas abiertas".</p><h2>Juegos de mesa y partidos de fútbol</h2><p>Los días pasaron en el Gómez Ulla sin demasiados sobresaltos. Al contrario que en el confinamiento actual, donde al menos<a href="https://www.20minutos.es/nacional/espanol-que-ha-dado-positivo-hantavirus-presenta-sintomas_6969214_0.html"> uno de los 14 pasajeros del crucero ha dado positivo</a> y ha sido trasladado a una unidad especial de aislamiento para ser tratado,<b> todos los aislados en 2020 se mantuvieron libres de la enfermedad durante la totalidad del confinamiento</b>. Esto supuso que todos ellos pudieran convivir sin más restricciones que no poder abandonar la planta y tener que recibir las visitas a través de una mampara.</p><p>"Nos pusieron un gimnasio con una bicicleta estática, una cinta de correr y algunas mancuernas y una sala de juegos de mesa. En fin, <b>intentaron hacernos aquello más ameno"</b>, describe Vela, que recuerda esa quincena con el único objetivo de "tirar los días". "Teníamos reuniones de trabajo, adelantábamos sesiones de entrenamiento y luego pues montamos un torneo de ajedrez en el que participaron todos, se trataba de invertir el tiempo en cosas que te tuvieran entretenido mentalmente y que te ayudaran a pasar esos 14 días. Cada uno se acogía a lo que le hacía sentir más vivo".</p><p>Durante todo el confinamiento, Vela y sus compañeros estuvieron en contacto continuo con sus familiares, a los que <b>se les permitió incluso hacer visitas los fines de semana</b>. Para ello se habilitó una sala en la que se colocó una mampara que sellaba completamente la parte en la que estaba el confinado de la de los visitantes. Todo ello, recuerda el sevillano, permitió que los ánimos estuvieran siempre altos y el grupo pasara el confinamiento sin caer en ninguna crisis.</p><p>"Yo no sentí nunca que perdiera los nervios. En una ocasión, me hicieron una entrevista en la tele y me dijeron: 'Oye, ¿el momento de más tensión?'. Y entonces yo le digo: 'El momento de más tensión fue el otro día que expulsaron a Fekir en el Betis-Barça sin venir a cuento'. En plan de coña", recuerda Vela entre risas. "Yo no vi a nadie que perdiera los nervios, pero la situación era diferente a la de ahora, porque nosotros llegamos el primer día y <b>supimos que no teníamos nada al segundo </b>y que iba a durar dos semanas. Ahora es diferente, porque el virus se puede manifestar más tarde y saben que van a estar 42 días. Eso hay que saber gestionarlo muy bien y te diría que incluso tener ayuda de profesionales".</p><p>El último día de aquel confinamiento de dos semanas, <b>el equipo de sanitarios del hospital Gómez Ulla organizó una cena de despedida</b> con los confinados. Vela, ferviente seguidor del <a href="https://www.20minutos.es/tags/deportes/betis.html" title="Betis">Real Betis</a>, les regaló a todos bufandas y diverso material que traía desde China. Al día siguiente, los 21 de Wuhan se despidieron entre abrazos y cada uno volvió por fin a su casa pensando que todo había sido un mal sueño. Ninguno sabía entonces que ese confinamiento no había sido más que el aperitivo de todo lo que vendría después.</p><p>Si quieres contactar con <b><b><b><b><b><b><b><b><b><b><b><b><b><b><b><b><i><a href="https://www.20minutos.es/tags/instituciones-empresas/20minutos.html" title="20minutos">20minutos</a></i></b>, </b></b></b></b></b></b></b></b></b></b></b></b></b></b></b><a href="https://www.20minutos.es/comunicacion/ciudadano20-20minutos-algo-que-contar-envianos-tu-experiencia-dejanos-aqui-tus-comentarios_6926558_0.html" title="Ciudadano20 | ¿Quieres contarnos algo o que investiguemos algún tema? Este es tu buzón"><b><b><b><b><b><b><b><b>realizar alguna denuncia o tienes una historia que contarnos, puedes escribir a través de Ciudadano20</b></b></b></b></b></b></b></b></a> o contactarme personalmente a mi correo: <i>pablo.rodero@20minutos.es</i>. 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