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Menchu ​​Gal, målaren från Madridskolan som vann det nationella priset och föll i glömska

Den baskiska porträttisten och landskapsmålaren fann en livlig konstnärlig scen i efterkrigstidens huvudstad som hon samexisterade med. En utställning på Belga sågverk berättar om hans karriär baserat på mer än hundra verk

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Publicerad av El Confidencial

9 maj 2026, 05:00

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Menchu Gal, la pintora de la Escuela de Madrid que fue Premio Nacional y cayó en el olvido

Beskrivning

La retratista y paisajista vasca encontró en la capital de la posguerra una animada escena artística con la que convivió. Una exposición en la Serrería Belga relata su trayectoria a partir de más de un centenar de obras

Innehåll

<p dir="ltr"><strong>Menchu Gal </strong>ten&iacute;a 25 a&ntilde;os cuando lleg&oacute; a Madrid en 1946, y en la ciudad todav&iacute;a se apreciaban los<a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2026-02-08/rendicion-guerra-civil-espionaje-quintacolumna-1hms_4298418/" target="_self"> restos de una Guerra Civil </a>que hab&iacute;a sido especialmente terror&iacute;fica con la capital. El ambiente que se respiraba no era el m&aacute;s cultural y cosmopolita que pod&iacute;a esperarse. Sobre todo para una mujer como ella, descendiente de una poderosa familia de Ir&uacute;n, fundadores de la Perfumer&iacute;a Gal, pero que perder&iacute;a a su padre en la contienda espa&ntilde;ola. No obstante, aquel Madrid tambi&eacute;n le permiti&oacute; <strong>estrechar lazos con una importante generaci&oacute;n de artistas j&oacute;venes </strong>que intentaba reconstruir lo que hab&iacute;a sido la pintura espa&ntilde;ola.</p><p>Menchu ven&iacute;a de Francia. Hab&iacute;a pasado por Par&iacute;s siendo apenas una adolescente, hab&iacute;a estudiado con Am&eacute;d&eacute;e Ozenfant, uno de los grandes maestros de la vanguardia, y conocido de cerca el clima del fauvismo, el cubismo y el expresionismo europeo. Aquel aprendizaje le permiti&oacute; establecer una estrecha relaci&oacute;n con lo que era el <strong>c&iacute;rculo art&iacute;stico m&aacute;s avanzado del momento</strong>, convirti&eacute;ndose en la protegida de figuras como Guti&eacute;rrez Solana o Benjam&iacute;n Palencia, que le abrieran las puertas de lo que ser&aacute; <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2026-01-30/plan-gratis-madrid-prado-miniatura-1tna-1qrt_4293909/" target="_self">conocido como la Escuela de Madrid</a>.</p><p><strong>&ldquo;La pintura le dio sentido a su vida&rdquo;,</strong> explica Marisa Oropesa, comisaria de la exposici&oacute;n Menchu Gal. Im&aacute;genes de una vida, que puede verse en la Serrer&iacute;a Belga hasta finales de junio. Un recorrido por toda su trayectoria, y especialmente centrado en los a&ntilde;os que pas&oacute; en Madrid, de 1946 hasta 2003. &ldquo;Era una mujer absolutamente libre. En una &eacute;poca en la que las mujeres no pod&iacute;an ni firmar un cheque, <strong>ella decidi&oacute; vivir sola, pintar sola y abrirse paso entre hombres</strong>&rdquo;.</p><p>Madrid se convirti&oacute; en su territorio natural. <a href="https://www.elconfidencial.com/inmobiliario/residencial/2026-02-04/casas-de-lujo-barrio-de-jeronimos-retiro-centro-de-madrid-prime_4295510/" target="_self">Vivi&oacute; durante a&ntilde;os en la zona de S&aacute;inz de Baranda</a>. Recorri&oacute; el viejo Madrid, los suburbios, Vallecas, los descampados castellanos. Conoci&oacute; una ciudad que pod&iacute;a divisarse a lo lejos, abierta, donde desde la Casa de Campo pod&iacute;a pintarse el Palacio Real entre brumas y cielos encapotados.</p><p></p><div class="articlephoto news-width-text"><img class="eclazy news-img-def " src="https://images.ecestaticos.com/X0yiI43CXsSikS_X98EjX_bbl50=/20x41:2255x1817/1338x1063/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Fd75%2F0cc%2F4d8%2Fd750cc4d84d93e4d3c421393a11401a1.jpg" alt="Azoteas de Madrid, por Menchu Gal." width="1338" height="1063"><img class="news-img-def " data-src="https://images.ecestaticos.com/X0yiI43CXsSikS_X98EjX_bbl50=/20x41:2255x1817/1338x1063/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Fd75%2F0cc%2F4d8%2Fd750cc4d84d93e4d3c421393a11401a1.jpg" data-original="https://images.ecestaticos.com/X0yiI43CXsSikS_X98EjX_bbl50=/20x41:2255x1817/1338x1063/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2Fd75%2F0cc%2F4d8%2Fd750cc4d84d93e4d3c421393a11401a1.jpg" alt="Azoteas de Madrid, por Menchu Gal." width="1338" height="1063"> Azoteas de Madrid, por Menchu Gal. </div><p>La capital bull&iacute;a culturalmente pese al aislamiento internacional. En torno a la Escuela de San Fernando y a galer&iacute;as como Clan, Estilo o Biosca &mdash;la m&aacute;s importante de Madrid y la que la represent&oacute; durante un largo tiempo&mdash; comenzaba a reunirse una nueva generaci&oacute;n: &Aacute;lvaro Delgado, Luis Garc&iacute;a-Ochoa, Cirilo Mart&iacute;nez Novillo, Gregorio del Olmo, Redondela, Pancho Coss&iacute;o o Francisco San Jos&eacute;. Muchos eran hijos art&iacute;sticos de V&aacute;zquez D&iacute;az y de Benjam&iacute;n Palencia. Y todos buscaban escapar del academicismo oficial.</p><p>En medio de aquel grupo apareci&oacute; Menchu Gal. <strong>Alta, independiente, cosmopolita, con acento vasco y formaci&oacute;n parisina</strong>. Era la &uacute;nica mujer. &ldquo;Les llamaban Los Siete Enanitos y Blancanieves&rdquo;, recuerda Oropesa. &ldquo;Ella era la <a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2020-01-15/arte-moncloa-pintora-menchu-gal_2412780/" target="_self">&uacute;nica mujer y adem&aacute;s impon&iacute;a much&iacute;simo</a>. Ten&iacute;a una fuerza tremenda&rdquo;. Aquella generaci&oacute;n encontr&oacute; en el paisaje una forma de resistencia. Pintar Castilla era, en cierto modo, volver a empezar.</p>Benjam&iacute;n Palencia<p>El gran giro de Menchu Gal en Madrid tuvo un nombre propio, el ya mencionado Benjam&iacute;n Palencia. Antes de conocerle, la pintora s&oacute;lo entend&iacute;a el paisaje desde la memoria h&uacute;meda del norte. El Bidasoa, Hondarribia, Navarra, las monta&ntilde;as verdes y las marinas atl&aacute;nticas formaban parte de su vocabulario natural. Castilla, en cambio, le parec&iacute;a un territorio vac&iacute;o. Ella misma lo cont&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s: <strong>&ldquo;Para m&iacute; aquello era un erial; no ve&iacute;a paisaje por ning&uacute;n lado&rdquo;</strong>.</p><p>Palencia le ense&ntilde;&oacute; a mirar. &ldquo;Fue &eacute;l quien le hizo amar el paisaje castellano&rdquo;, explica la curadora, una de las grandes expertas en la obra de Gal, a la que le gusta emparentar la con las otras dos grandes artistas de la escena nacional, Carmen Laff&oacute;n y Mar&iacute;a Blanchard. &ldquo;Ella ven&iacute;a del verde, del mar, de la humedad vasca. Y de pronto descubre una Castilla &aacute;rida, seca, monocroma, pero llena de espiritualidad&rdquo;. Ese descubrimiento va a ser fundamental para la llamada Joven Escuela Madrile&ntilde;a o Escuela de Madrid. El grupo recuperaba la herencia de la primera Escuela de Vallecas de Alberto S&aacute;nchez y Benjam&iacute;n Palencia, r<strong>einterpretando el paisaje castellano desde una sensibilidad moderna, expresionista y postcubista.</strong></p><p><a class="related-link" href="https://www.vanitatis.elconfidencial.com/estilo/ocio/2026-04-23/chillida-belzunce-exposicion-madrid-colores-y-formas_4342848/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/fc8/f87/fc8f878203cfc1014090d781d24fddaf/eduardo-chillida-belzunce-vuelve-a-madrid-con-el-mantra-de-su-padre-muy-interiorizado-tu-trabaja-y-nunca-te-lo-creas.jpg?mtime=1776856307" width="483" height="271"><h3 class="title-related">Eduardo Chillida Belzunce vuelve a Madrid con el mantra de su padre muy interiorizado: &ldquo;T&uacute; trabaja y nunca te lo creas&rdquo;</h3>Fruela Zubizarreta<div class="text-related">Tras 18 a&ntilde;os, Chillida Belzunce regresa a la capital con la muestra colectiva 'Colores y formas', que re&uacute;ne, hasta el 18 de mayo, sus &uacute;ltimos trabajos, as&iacute; como otros de su padre, hermanos, hija y varios artistas vascos vinculados a su universo</div></a></p><p>En octubre de 1951, Ram&oacute;n Faraldo escrib&iacute;a en el diario Ya que <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2026-02-06/museo-madrid-the-new-york-times-1tna-1qrt_4298726/" target="_self">aquellos artistas representaban &ldquo;la m&aacute;s interesante pintura juvenil de Madrid&rdquo;</a>. Y puntualizaba: &ldquo;La &uacute;nica afinidad de estos pintores reside en el deseo de encaminar la pintura hacia un pleno sentido de la naturaleza sin caer en prejuicios imitativos&rdquo;. Menchu Gal aportaba algo distinto. Frente al dramatismo de otros compa&ntilde;eros, su pintura manten&iacute;a una luminosidad vibrante heredada del fauvismo franc&eacute;s. <strong>Sus paisajes castellanos nunca fueron miserabilistas. Hab&iacute;a color, movimiento, sensualidad.</strong></p><p>El maestro de la cr&iacute;tica del arte, Francisco Calvo Serraller, escribi&oacute; que Menchu estaba &ldquo;tocada por las alas de Los &Aacute;ngeles&rdquo;. Y ve&iacute;a en ella una rara capacidad para absorber las vanguardias sin perder identidad propia. La pintora admiraba profundamente a Matisse, por ejemplo. Oropesa insiste en ello: &ldquo;Ella adoraba esa libertad del color. Era una colorista absoluta. <strong>El color para ella era casi una necesidad f&iacute;sica</strong>&rdquo;. A pesar de todo, aquellos a&ntilde;os fueron dur&iacute;simos econ&oacute;micamente. Menchu recordaba los pocos recursos que ten&iacute;an. &ldquo;Nunca pas&eacute; tanta hambre como en las excursiones de pintura que hac&iacute;amos a Castilla-La Mancha&rdquo;, lleg&oacute; a decir.</p>Una artista internacional<p>Unas condiciones que luego se contrapon&iacute;an con el incre&iacute;ble perfil que fue adquiriendo. La d&eacute;cada de los cincuenta convirti&oacute; a Menchu Gal en uno de los nombres fundamentales del arte espa&ntilde;ol. <a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2021-03-17/muro-madrid-luis-prados-escosura_2993392/" target="_self">Madrid era entonces una ciudad contradictoria</a>. Segu&iacute;a siendo una capital que luchaba por salir de la pobreza de la guerra, se encontraba sometida pol&iacute;ticamente y todav&iacute;a andaba aislada culturalmente. <strong>Sin embargo, empezaba a abrir t&iacute;midamente ventanas hacia el exterior</strong>. Las galer&iacute;as privadas desempe&ntilde;aron un papel determinante en esta apertura internacional.</p><p></p><div class="articlephoto news-width-text"><img class="eclazy news-img-def " src="https://images.ecestaticos.com/PKdW-eI8H1-Q3ACwnM4QJd9zWWo=/13x11:2255x1504/1338x891/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F72f%2F78c%2Fef3%2F72f78cef39af5937292aa424f8d43244.jpg" alt="Julio Garc&iacute;a Sanz, Eduardo Chillida, Menchu Gal y Carlos Bizkarrondo." width="1338" height="891"><img class="news-img-def " data-src="https://images.ecestaticos.com/PKdW-eI8H1-Q3ACwnM4QJd9zWWo=/13x11:2255x1504/1338x891/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F72f%2F78c%2Fef3%2F72f78cef39af5937292aa424f8d43244.jpg" data-original="https://images.ecestaticos.com/PKdW-eI8H1-Q3ACwnM4QJd9zWWo=/13x11:2255x1504/1338x891/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F72f%2F78c%2Fef3%2F72f78cef39af5937292aa424f8d43244.jpg" alt="Julio Garc&iacute;a Sanz, Eduardo Chillida, Menchu Gal y Carlos Bizkarrondo." width="1338" height="891"> Julio Garc&iacute;a Sanz, Eduardo Chillida, Menchu Gal y Carlos Bizkarrondo. </div><p>La Galer&iacute;a Biosca fue probablemente la m&aacute;s importante. All&iacute; expusieron Palencia, Zabaleta, Delgado, Garc&iacute;a-Ochoa y la propia Menchu. Tambi&eacute;n Loewe impuls&oacute; actividades culturales fundamentales para la renovaci&oacute;n art&iacute;stica madrile&ntilde;a. Y El Ateneo segu&iacute;a siendo otro espacio intelectual imprescindible, entre una infinidad de espacios que intentaban abrirse camino en aquel Madrid. &ldquo;Era una artista que vend&iacute;a mucho&rdquo;, recuerda Oropesa. &ldquo;Ten&iacute;a &eacute;xito de cr&iacute;tica y tambi&eacute;n de p&uacute;blico. La gente iba a verla&rdquo;. A partir de 1950 su presencia internacional va a ser constante. Participa en la Bienal de Venecia de 1950 y 1956, pasa por la Bienal Hispanoamericana de La Habana, y expone en Lisboa, Buenos Aires, R&iacute;o de Janeiro, S&atilde;o Paulo y Bruselas. <strong>En 1956 se la incluir&aacute; en la exposici&oacute;n Un siglo de pintura espa&ntilde;ola en la Tate Gallery de Londres.</strong></p><p>Aquella proyecci&oacute;n internacional no era nada frecuente para una mujer espa&ntilde;ola de posguerra. Mientras muchos artistas segu&iacute;an encerrados dentro del circuito nacional, Menchu manten&iacute;a v&iacute;nculos permanentes con Par&iacute;s y conoc&iacute;a perfectamente las corrientes europeas. <strong>Hab&iacute;a visto a Picasso, Braque, L&eacute;ger, Soutine o Utrillo directamente en el pa&iacute;s vecino</strong>. Todo esto no la oblig&oacute; a convertirse en una pintora abstracta pura, tampoco a adscribirse completamente a ninguna corriente. &ldquo;La exposici&oacute;n demuestra que ten&iacute;a un estilo &uacute;nico y libre&rdquo;, se&ntilde;ala Oropesa de un trabajo curatorial espl&eacute;ndido, que nos permite ir recorriendo cronol&oacute;gicamente muchas de sus diferentes etapas, donde el retrato o la pintura de interior tambi&eacute;n van a ser fundamentales. <a href="https://www.elconfidencial.com/el-grito/2024-01-10/chillida-centenario_3808090/" target="_self">&ldquo;Nunca quiso pertenecer a ning&uacute;n ismo&rdquo;</a>.</p><p><a class="related-link" href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2026-03-23/exposicion-madrid-acuarelas-anders-zorn-1tna-1qrt_4325216/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/db5/5a9/db55a9cd26c4dcb19c80ea01038857b8/descubre-al-sorolla-sueco-la-gran-retrospectiva-de-anders-zorn-en-madrid-con-mas-de-130-pinturas-acuarelas-y-grabados.jpg?mtime=1774251921" width="483" height="271"><h3 class="title-related">Descubre al 'Sorolla sueco': la gran retrospectiva de Anders Zorn en Madrid, con m&aacute;s de 130 pinturas, acuarelas y grabados</h3>Marina Velasco<div class="text-related">La exposici&oacute;n muestra re&uacute;ne m&aacute;s de 130 obras entre pinturas, acuarelas y grabados en la Fundaci&oacute;n Mapfre, ofreciendo una completa retrospectiva del artista sueco y su v&iacute;nculo con Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de escenas, retratos y paisajes</div></a></p><p>Esos interiores de los que hablamos van a empezar en esos a&ntilde;os a adquirir una enorme importancia. Pintura dom&eacute;stica, pero cargada de tensi&oacute;n psicol&oacute;gica. &ldquo;En esos cuadros hay mucha metaf&iacute;sica&rdquo;, explica la comisaria. &ldquo;Hay ausencias, silencios, una profundidad emocional enorme&rdquo;. Tambi&eacute;n sus retratos se alejaban del academicismo convencional.<strong> Ella misma dec&iacute;a que no quer&iacute;a pintar s&oacute;lo el alma, sino &ldquo;el car&aacute;cter&rdquo; de las personas</strong>. Nunca acept&oacute; retratos por encargo. Pintaba &uacute;nicamente a quien le interesaba.</p>Ruptura del techo de cristal<p>El a&ntilde;o 1959 marcar&aacute; un antes y un despu&eacute;s en la historia del arte espa&ntilde;ol. <strong>Menchu Gal recib&iacute;a el Premio Nacional de Pintura por un paisaje de Arr&aacute;yoz</strong>, en el valle navarro del Bazt&aacute;n. Era la primera mujer en conseguirlo. La obra representaba un conjunto de casas rojizas articuladas alrededor de la iglesia del pueblo. Ella misma describe el cuadro como &ldquo;casi constructivista&rdquo;, basado en verdes y rosas &ldquo;amasados con el conjunto entero hasta expresar solamente la esencia&rdquo;.</p><p>No fue un premio aislado. Durante toda la d&eacute;cada hab&iacute;a acumulado reconocimientos: el Premio del Ayuntamiento de San Sebasti&aacute;n, el Gran Premio de Acuarela en Cuba, el premio al mejor retrato en la Bienal Hispanoamericana o el segundo puesto en el Concurso Nacional de Pintura de 1957. Pero el <strong>Premio Nacional ten&iacute;a una dimensi&oacute;n distinta</strong>. Era un reconocimiento institucional en una Espa&ntilde;a profundamente masculina. &ldquo;Lo consigui&oacute; &uacute;nicamente por su val&iacute;a&rdquo;, insiste Oropesa. &ldquo;En aquel momento los jurados eran todos hombres. Hubieran preferido premiar antes a cualquier hombre que a una mujer&rdquo;.</p><p></p><div class="articlephoto news-width-text"><img class="eclazy news-img-def " src="https://images.ecestaticos.com/DACCBFkXDWQ-RkfQ0n3jcrGql5I=/27x20:2258x2775/608x752/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F742%2F6d5%2Ffd1%2F7426d5fd1b4f5e0389f44af9c2c8b762.jpg" alt="Cartel sobre la exposici&oacute;n de Menchu Gal en la Serrer&iacute;a Belga." width="608" height="752"><img class="news-img-def " data-src="https://images.ecestaticos.com/DACCBFkXDWQ-RkfQ0n3jcrGql5I=/27x20:2258x2775/608x752/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F742%2F6d5%2Ffd1%2F7426d5fd1b4f5e0389f44af9c2c8b762.jpg" data-original="https://images.ecestaticos.com/DACCBFkXDWQ-RkfQ0n3jcrGql5I=/27x20:2258x2775/608x752/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F742%2F6d5%2Ffd1%2F7426d5fd1b4f5e0389f44af9c2c8b762.jpg" alt="Cartel sobre la exposici&oacute;n de Menchu Gal en la Serrer&iacute;a Belga." width="608" height="752"> Cartel sobre la exposici&oacute;n de Menchu Gal en la Serrer&iacute;a Belga. </div><p>El triunfo de Menchu simbolizaba tambi&eacute;n el &eacute;xito de aquella generaci&oacute;n de <a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2024-10-27/schiele-kirchner-grosz-pintores-entreguerras_3989745/" target="_self">pintores de la posguerra que hab&iacute;a conseguido renovar el lenguaje art&iacute;stico espa&ntilde;ol</a> desde el paisaje y la figuraci&oacute;n moderna. En ese contexto, Menchu Gal ocup&oacute; un lugar central, aunque nunca dej&oacute; de ser una figura extra&ntilde;a dentro del sistema art&iacute;stico espa&ntilde;ol. Demasiado independiente para integrarse completamente en grupos, demasiado moderna para el academicismo y demasiado figurativa para ciertos sectores de la vanguardia posterior.</p>La recuperaci&oacute;n de Menchu Gal<p>Despu&eacute;s de los a&ntilde;os sesenta, el nombre de Menchu Gal comenz&oacute; lentamente a diluirse dentro del relato oficial del arte contempor&aacute;neo espa&ntilde;ol. La irrupci&oacute;n del informalismo, del grupo El Paso y posteriormente de las nuevas corrientes conceptuales desplaz&oacute; a buena parte de la generaci&oacute;n paisajista de posguerra. <strong>La Escuela de Madrid qued&oacute; desplazada, relegada y olvidada durante d&eacute;cadas. Aun sigue siendo as&iacute;.</strong></p><p>Sin embargo, Menchu nunca dej&oacute; de pintar. Sigui&oacute; trabajando entre Madrid y el Pa&iacute;s Vasco, <strong>evolucionando hacia una pintura m&aacute;s libre, m&aacute;s sint&eacute;tica, m&aacute;s cercana incluso a ciertos l&iacute;mites de la abstracci&oacute;n</strong>. Continu&oacute; realizando paisajes, interiores, acuarelas (magn&iacute;ficas) y bodegones hasta pr&aacute;cticamente el final de su vida. Calvo Serraller defendi&oacute; siempre su importancia hist&oacute;rica. Consideraba que su obra era imprescindible para comprender el arte espa&ntilde;ol del siglo XX.</p><p><a class="related-link" href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2025-08-13/eeuu-revitaliza-chillida-grandes-obras-museos_4189443/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/47e/4b9/47e4b9dac5805cc271144285d221c940/eeuu-revitaliza-a-chillida-y-saca-sus-grandes-obras-de-los-almacenes-de-sus-museos.jpg?mtime=1754996937" width="483" height="271"><h3 class="title-related">EEUU revitaliza a Chillida y saca sus grandes obras de los almacenes de sus museos</h3>Paula Corroto<div class="text-related">El Museo de Arte de San Diego presenta la mayor exposici&oacute;n del escultor en Estados Unidos en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os con 85 piezas, muchas de ellas procedentes de instituciones americanas que llevaban d&eacute;cadas sin poder verse </div></a></p><p>Ahora, la exposici&oacute;n de Serrer&iacute;a Belga recupera buena parte de aquella memoria. &ldquo;Hab&iacute;a que devolverle su lugar&rdquo;, afirma Marisa Oropesa. &ldquo;Porque rompi&oacute; un techo de cristal enorme y porque su pintura sigue teniendo una fuerza extraordinaria&rdquo;. A mujeres como ella se las llam&oacute; despectivamente &ldquo;se&ntilde;oritas pintoras&rdquo;. La muestra re&uacute;ne medio centenar de obras procedentes de colecciones privadas, del Ayuntamiento de Ir&uacute;n y de la Fundaci&oacute;n Menchu Gal. <strong>Hay paisajes castellanos, vistas nocturnas de Madrid, interiores, retratos femeninos y luminosos bodegones.</strong></p><p>Y tambi&eacute;n aparece la ciudad que la transform&oacute;. Ese Madrid de los cincuenta que sobreviv&iacute;a entre la miseria y la modernidad. El Madrid de Biosca, del Ateneo, de las tertulias interminables y de los j&oacute;venes pintores que caminaban desde la Puerta del Sol hasta Vallecas buscando una nueva manera de mirar al paisaje que rodeaba la ciudad. En medio de aquella generaci&oacute;n masculina, una mujer vasca formada en Par&iacute;s termin&oacute; construyendo una de las <strong>voces pict&oacute;ricas m&aacute;s personales del siglo XX espa&ntilde;ol.</strong></p><img src="https://sb.scorecardresearch.com/b?c1=2&amp;c2=7215267&amp;ns__t=1778312131&amp;ns_c=UTF-8&amp;c8=Espa%C3%B1a&amp;c7=https%3A%2F%2Frss.elconfidencial.com%2Fespana%2F&amp;c9=https%3A%2F%2Fwww.elconfidencial.com%2F" width="1" height="1">
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