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<p>España ha impulsado, y mucho, su gasto en defensa en los últimos tiempos. <b>"No a la guerra", pero sí a la inversión militar; esa es la conclusión. </b>Es la economía del G20 que más ha aumentado la inversión militar en los últimos diez años, paradójicamente desde el primer mandato de Donald Trump, que es ahora el elemento de presión para que los europeos se 'remiltaricen'. Según los datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI),<b> España ha aumentado el gasto militar en un 122% desde 2016</b>, frente al 118% de Alemania o al 96% de Rusia y Polonia.</p><p>El dato español supera por mucho por ejemplo<b> la crecida de China en los últimos 10 años: el gigante asiático ha aumentado su inversión en un 62%</b>, con un 61% en el caso de Japón, un 32% del Reino Unido o un 31% de Francia. Por su parte, el crecimiento en el caso de Estados Unidos se ha quedado en un 11%, con dos mandatos de Trump (o uno y medio, mejor dicho) y uno de Joe Biden entre medias.</p><p>¿Cómo casa esa dinámica con el "no a la guerra" de Sánchez? Porque hay matices. Por ejemplo, el Gobierno cifró el pasado mes de marzo <b>en 17.000 millones de euros la ayuda a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa</b>, y el presidente Sánchez se ha mostrado siempre a favor del aumento del gasto militar... pero no al 5% del PIB como reclama EEUU; Moncloa cree que el país puede cumplir con su 'cuota' de capacidades dentro de la OTAN solo con un 2%, algo que dudan otros líderes e incluso el secretario general de la Alianza, Mark Rutte. "Ya veremos quién tiene razón", aseguró en una de las últimas ruedas de prensa en Bruselas el dirigente neerlandés, que no obstante ha elogiado "los esfuerzos" de España.</p><p>No se pueden sacar de la ecuación los choques de Moncloa con la Casa Blanca. <b>El último tiene que ver con el aviso del Pentágono de su idea de suspender a España de la OTAN, algo para que no hay una vía</b> como tal dentro del Tratado. De hecho, la propia organización, a través de fuentes consultadas por <b><i>20minutos</i></b>, ya recordó en ese momento que no existe esa posibilidad, y recordó que las decisiones no se pueden tomar de manera unilateral. A esto hay que unir las ofensas de Trump contra España, las amenazas de retirar tropas de las bases de Rota y Morón o las coacciones comerciales que empezaron precisamente en la última cumbre donde Sánchez se negó -aunque firmó el pacto conjunto- a aumentar la inversión militar al 5% del PIB.</p><p>La tendencia de España es clara, y se ve por gobiernos. con José María Aznar la inversión en defensa se mantuvo en torno al 1,3% del PIB; con José Luis Rodríguez Zapatero descendió tras la crisis económica hasta situarse cerca del 1%, <b>mientras que con Mariano Rajoy empezó a recuperarse lentamente pero sin alardes</b>; ya con Sánchez ha aumentado con fuerza: España ha tardado dos décadas en llegar al 2% de gasto militar, una meta que se puso hace 12 años en la cumbre de la Alianza Atlántica en Gales y que ya ha caducado dada la situación actual.</p><p>Además de todo lo anterior, el concepto de Defensa en el que insiste el Gobierno tiene cierta trampa. "La tesis del rearme no me gusta en absoluto", llegó a decir Sánchez desde Bruselas <b>para defender que la inversión militar tiene que tener un "enfoque de 360 grados"</b>, un planteamiento que sí compra por ejemplo la Comisión Europea. En este sentido, para España el gasto militar incluye no solo lo puramente bélico, sino también la lucha contra el cambio climático, la ciberseguridad, la lucha antiterrorista o el control de fronteras. La meta de Sánchez, insiste, es invertir en cuestiones defensivas sin deshacer el estado del bienestar.</p><p>La realidad está también en que Europa está rearmándose y así lo dicen los datos de la OTAN. En este sentido, <b><b>España ha aumentado su gasto en defensa en un 44,5%, pasando de</b></b> <b><b>19.828 millones de euros en 2024 a 28.660 millones en 2025.</b></b> No obstante, el porcentaje del PIB se ha quedado raspado en el 2% y el país comparte la zona baja con Portugal, Albania, Canadá y Bélgica. Por otro lado, Polonia, Lituania y Letonia son quienes más invierten y solo los polacos están por encima del 4%. Es decir, el peso defensivo de Occidente está recayendo sobre todo en los países Bálticos, que además son quienes más se acercan a la nueva meta del 5% pactada precisamente el año pasado en la cumbre de La Haya.</p><p>El caso de Estados Unidos es paradigmático porque la presión de Trump a los demás no se aplica a Washington: <b><b>ha reducido la inversión en defensa en el último año, situándose en un 3,19%</b></b> y siendo el único miembro de la Alianza que ha bajado la cifra (la aportación total a la organización ha pasado del 64% al 60%). Esto se da un momento de máxima tensión de Trump con la propia OTAN, a la que ha augurado en repetidas ocasiones "un muy mal futuro" porque los países no le han apoyado en su ofensiva sobre Irán.</p><p>Sánchez<b> puede insistir el "no a la guerra" pero la realidad es que en Europa prima una frase: si quieres paz, prepárate para la guerra. </b>Ya se habla de una UE autónoma defensivamente, algo que está lejos; Alemania aspira a formar "el ejército más fuerte de Europa", y las amenazas de Trump vislumbran ya planes para disponer de "una OTAN europea". Entre todos esos lenguajes, España ha acelerado, y mucho, su gasto militar... aunque en el Gobierno sigan repitiendo que su visión del mundo es otra.</p>