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Varken levande ljus eller ställningstagande: uppkomsten av klassisk musik som får Madrid att vibrera

Strategier som Scherzo Foundation, talangernas ankomst och nya former av konsumtion återaktiverar intresset för klassisk musik i huvudstaden

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Publicerad av El Confidencial

25 april 2026, 05:00

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Ni velas ni postureo: el auge de la música clásica que está haciendo vibrar a Madrid

Beskrivning

Estrategias como las de la Fundación Scherzo, el desembarco del talento y las nuevas formas de consumo están reactivando el interés por la música clásica en la capital

Innehåll

<p>Fear of Missing Out (FOMO). Cuatro siglas que parecen albergar el zeitgeist: el esp&iacute;ritu de nuestra &eacute;poca. Miedo a perderse. Miedo a no estar. Miedo a quedar fuera de juego. Ansiedad porque otros vivan por encima de nuestras posibilidades materiales, y no me refiero &uacute;nicamente a la parte pecuniaria, sino tambi&eacute;n temporal. Falta tiempo f&iacute;sico para llegar a todo. Aunque no pocos cabezones lo intentan. Sin embargo, no hay mal que cien a&ntilde;os dure, ni mal que por bien no venga. El FOMO ha sumido a muchos en un estr&eacute;s que hierve el cuero cabelludo. Lo mismo que ha empujado a otros tantos a salir de sus conformidades, de sus prejuicios y man&iacute;as. <strong>Entre ellas, la presunci&oacute;n esnobista, cuando no latosa o viejuna, de la m&uacute;sica cl&aacute;sica.</strong></p><p>Qu&eacute; iron&iacute;a. En un mundo que anda perdiendo, como dice Johann Hari, el superpoder de la concentraci&oacute;n a base de atracones de kryptonita tecnol&oacute;gica e hiperestimulaci&oacute;n, la m&uacute;sica cl&aacute;sica &mdash;quiz&aacute;s de las m&aacute;s exigentes, de las que m&aacute;s demandan, in situ, una mirada centrada ba&ntilde;ada solo en el agua del sonido&mdash; recibe un plus de atenci&oacute;n.</p><p>Hay quien dir&aacute; que esto solo corresponde a una parte concreta y superflua de la oferta. Y es cierto que <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2026-01-30/concierto-velas-senor-de-los-anillos-1tna-1qrt_4294044/" target="_self">espect&aacute;culos como el Candlelight, celebrado en el C&iacute;rculo de Bellas Artes o en el Hotel Wellington de Madrid</a>, donde las composiciones de Ludovico Einaudi o Hans Zimmer se interpretan en una sala colmada de velitas, como si fuese &lsquo;La bella y la bestia&rsquo;, atraen a un gran p&uacute;blico. Algo que encarna un poco ese enfoque empalagoso, de &ldquo;azucarado saturad&iacute;simo&rdquo;, del que hablaba el escritor Josep Pla.</p><p><a class="related-link" href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2026-03-06/harnoncourt-wagner-graz-styriarte-1hms_4313541/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/091/e29/091e2994532c8861cdbdfa8e344b7fb0/cuando-harnoncourt-encontro-y-tuteo-a-wagner.jpg?mtime=1772638435" width="483" height="271"><h3 class="title-related">Cuando Harnoncourt encontr&oacute; (y tute&oacute;) a Wagner</h3>Rub&eacute;n Am&oacute;n <div class="text-related">Sony rescata la &uacute;nica grabaci&oacute;n en que el maestro berlin&eacute;s abord&oacute; al compositor colosal, lo hizo en 1999 encajon&aacute;ndolo entre Mendelssohn y Schumann, y no volvi&oacute; a repetirlo</div></a></p><p>Se trata de otro de los efectos de la llamada &lsquo;disneyficaci&oacute;n&rsquo;, t&eacute;rmino acu&ntilde;ado por el profesor universitario Peter K. Fallon, donde la esencia de &lsquo;algo&rsquo; queda sustituida por una versi&oacute;n m&aacute;s &lsquo;espectacular&rsquo;, en especial visualmente, atomizando buena parte de su complejidad. Reduciendo el sujeto, en definitiva, a una <strong>expresi&oacute;n m&aacute;s comercializable y brillante de fachada.</strong></p><p>Escenarios tradicionales, sin embargo, de la cl&aacute;sica en la capital, como el Teatro Real, el Palacio Real, el Ateneo, la Fundaci&oacute;n Juan March <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2024-03-16/garcia-de-paredes-el-centenario-del-arquitecto-luthier_3848791/" target="_self">o, por supuesto, el Auditorio Nacional,</a> tambi&eacute;n han visto sus butacas colmadas con una renovada emoci&oacute;n. De hecho, seg&uacute;n el informe &lsquo;Classical Pulse 2026: Perspectivas de consumo de la m&uacute;sica cl&aacute;sica&rsquo;,<strong> las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes est&aacute;n encabezando la asistencia a conciertos de m&uacute;sica cl&aacute;sica</strong>, superando a los grupos de mayor edad. El estudio, que analiza diez pa&iacute;ses &mdash;entre ellos Espa&ntilde;a&mdash;, destaca que 9 de cada 10 espa&ntilde;oles menores de 45 a&ntilde;os que han asistido alguna vez a un concierto de m&uacute;sica cl&aacute;sica tambi&eacute;n lo hicieron durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o.</p><p>As&iacute; lo contempla el pianista, tambi&eacute;n director art&iacute;stico y gerente de la prestigiosa Fundaci&oacute;n Scherzo, <strong>Eduardo Fr&iacute;as</strong>, quien atiende a este cronista en la cafeter&iacute;a del Auditorio Nacional, con una visi&oacute;n muy clara del panorama actual. Con mirada directa y ojos azul antillano, el m&uacute;sico y director, quien lleva solo tres a&ntilde;os en la flota de mando de Scherzo, recuerda que cuando entr&oacute; en 2023 la situaci&oacute;n de la fundaci&oacute;n era l&iacute;mite: &ldquo;Entr&eacute; en julio y para diciembre la fundaci&oacute;n cerraba.<strong> Encontr&eacute; una grave falta de visibilidad: est&aacute;bamos en la d&eacute;cima p&aacute;gina de Google</strong>, la web desactualizada y las redes sociales eran inexistentes. La gente no sab&iacute;a lo que hac&iacute;amos&rdquo;.</p><p>Las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes est&aacute;n encabezando la asistencia a conciertos de m&uacute;sica cl&aacute;sica, superando a los grupos de mayor edad</p><p>Lo malo del espectro positivo del FOMO es que necesita exhibicionismo para ser invocado. Este s&iacute;ndrome es un aut&eacute;ntico voyeur, y si se lo quiere atraer hay que lucirse, mucho y bien, para rentabilizar sus caprichos. <strong>&ldquo;Empezamos por ordenar la casa: actualizar informaci&oacute;n, contactos y artistas, y nos adaptamos a los tiempos&rdquo;</strong>, contin&uacute;a Fr&iacute;as. &ldquo;No puedes confiar solo en el nombre para llenar; hoy hay que trabajar el marketing digital y entender que la forma en que el p&uacute;blico compra entradas ha cambiado. <a href="https://www.elconfidencial.com/tags/otros/musica-clasica-8238/" target="_self">Gracias a esto, hemos logrado un 25-30% m&aacute;s de asistencia</a>&rdquo;, presume el director art&iacute;stico.</p><p>Estas cifras, en cosa de tres a&ntilde;os, no son moco de pavo. Porque la propuesta de Scherzo no es un tentempi&eacute; musical pop. Nada de melod&iacute;as &laquo;nocilla&raquo;. &ldquo;La m&uacute;sica cl&aacute;sica es exigente, igual que la buena lectura; requiere atenci&oacute;n y esfuerzo&rdquo;, asegura Eduardo Fr&iacute;as. &ldquo;Parte de esa &lsquo;exclusividad&rsquo; que se le presume viene de ah&iacute;, pero es un error usar eso para elitismos. Por otro lado, hacer la m&uacute;sica accesible no significa disfrazarse&rdquo;, prosigue el pianista, &ldquo;tocar en vaqueros o regalar las entradas, porque eso infravalora el esfuerzo del artista y perjudica nuestra sostenibilidad, ya que <strong>no tenemos subvenciones y vivimos de la taquilla</strong>&rdquo;.</p><p>El alunizaje en el mainstream de enfoques como el del &uacute;ltimo disco de Rosal&iacute;a, sin duda, ha escurrido en los o&iacute;dos de muchos ne&oacute;fitos, e incluso detractores, las ecuaciones de la m&uacute;sica barroca o rom&aacute;ntica. Lo que Wagner llam&oacute; el Gesamtkunstwerk (obra de arte total), <a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2022-02-08/wagner-comics-superheroes-madonna-sujetador_3368543/" target="_self">con ejemplos como su &oacute;pera &lsquo;El anillo del nibelungo&rsquo; </a>de casi diecis&eacute;is horas de duraci&oacute;n &mdash;r&iacute;ase uno de la excursi&oacute;n scouting de Frodo y Sam a Mordor&mdash;, todav&iacute;a exige unas tragaderas de altura y unas nalgas-carpeta bien trabajadas. Pero un proselitismo indirecto de los cl&aacute;sicos en la m&uacute;sica de masas es algo bien recibido: &ldquo;que estas figuras <a href="https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2025-06-13/musica-clasica-plantas-estudio-ciencia-plantas-1qrt_4150173/" target="_self">acerquen el barroco o a Bach al p&uacute;blico general</a>, aunque sea de forma superficial, me parece un &eacute;xito&rdquo;, concluye Fr&iacute;as. &ldquo;Si eso sirve de puerta de entrada, fant&aacute;stico; luego el espectador ya se informar&aacute; m&aacute;s si le interesa&rdquo;.</p><p><a class="related-link" href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2026-03-06/harnoncourt-wagner-graz-styriarte-1hms_4313541/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/091/e29/091e2994532c8861cdbdfa8e344b7fb0/cuando-harnoncourt-encontro-y-tuteo-a-wagner.jpg?mtime=1772638435" width="483" height="271"><h3 class="title-related">Cuando Harnoncourt encontr&oacute; (y tute&oacute;) a Wagner</h3>Rub&eacute;n Am&oacute;n <div class="text-related">Sony rescata la &uacute;nica grabaci&oacute;n en que el maestro berlin&eacute;s abord&oacute; al compositor colosal, lo hizo en 1999 encajon&aacute;ndolo entre Mendelssohn y Schumann, y no volvi&oacute; a repetirlo</div></a></p><p>Poco despu&eacute;s de concluir la entrevista con el director art&iacute;stico de la Fundaci&oacute;n Scherzo, la pianista <strong>Eva Gevorgyan</strong>, de tan solo veintid&oacute;s a&ntilde;os, se dispone a ocupar el centro del Auditorio Nacional a las riendas de un gran piano de cola. La joven prodigio ruso-armenia ha acudido a Madrid a interpretar composiciones de C&eacute;sar Franck o Rajm&aacute;ninov. Con puntualidad de tren brit&aacute;nico, el concierto da el pistoletazo de salida a la hora prevista&hellip;</p><p>Aqu&iacute; un peque&ntilde;o consejo para procrastinadores u optimistas confiados: mejor no cantearse. En el Auditorio Nacional no vale eso de "ten&iacute;a que ir al ba&ntilde;o". Si las puertas se cierran, la entrada a la sala queda blindada como el Octubre Rojo. Ni con argumentos de sofista inspirado puede uno tumbar la firmeza de kal&aacute;shnikov de los acomodadores. As&iacute;, hasta que no avance el programa y los aplausos ti&ntilde;an de ruido la estruendosa apertura de las puertas de acceso, la clausura es innegociable.</p><p>Mientras las gotas caen como monedas en Madrid, Eva Gevorgyan pone banda sonora al denso salivazo de Dios que se estrella contra la vidriera del auditorio. Unos altavoces permiten a los despistados escuchar el concierto a&uacute;n sin verlo, en los aleda&ntilde;os de la sala principal. Un lugar id&iacute;lico para deshacerse del prejuicio de monopolio jubileta del Auditorio Nacional, confirmando los resultados del informe &lsquo;Classical Pulse 2026&rsquo;. La demograf&iacute;a es bastante variada.<strong> Y si bien la media de edad supera la cuarentena, no son pocas las caras lozanas que acuden entusiasmadas a la cita.</strong></p>Nuevo p&uacute;blico<p>Esperando la reapertura de las puertas, un joven vestido de ch&aacute;ndal, de unos dieciocho a&ntilde;os, ojea el prospecto con un inter&eacute;s inveros&iacute;mil visto que m&aacute;s parece un agente trapero. Un fan&aacute;tico gangsta. Y quiz&aacute;s lo sea, oye. Contra la mala intuici&oacute;n y el prejuicio, <a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2023-04-14/yung-beef-trap-tangana_3611168/" target="_self">no es &oacute;bice ser fan de Yung Beef y acudir al Auditorio Nacional a maravillarse </a>con un talento al piano marciano, de otro mundo, como es el de Gevorgyan.</p><p>Hablando de talento, aqu&iacute; otra recomendaci&oacute;n. Cuando alguno de sus amigos farde de las altas capacidades de sus hijos, de sus mentes siderales, privilegiadas, tr&aacute;iganlos al Auditorio Nacional. P&oacute;ngalos cara a cara frente a los int&eacute;rpretes posp&uacute;beres, con la edad legal para beber en Estados Unidos reci&eacute;n adquirida, y que ellos juzguen si no est&aacute;n un poco subiditos con las dotes de sus v&aacute;stagos. <strong>Es un genial ejercicio de humildad</strong>.</p><p>Llegado el momento del vitoreo, los bedeles indican que aquellos tardones desperdigados por los alrededores de las puertas ya pueden entrar. La sala, completa en un ochenta por ciento, impone una seriedad teatral, en el m&aacute;s respetuoso de los sentidos. Con una melena que se confunde con la cola de su vestido, Eva Gevorgyan se arranca de nuevo. En un abrir y cerrar de ojos, Gevorgyan se dir&iacute;a pose&iacute;da, acariciando y <a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2025-01-25/asi-transforma-la-musica-tu-cerebro-y-ralentiza-tu-envejecimiento_4048974/" target="_self">pele&aacute;ndose con las teclas del piano que parecen devolverle los golpes a modo de reto</a>. La int&eacute;rprete se estruja, se deja llevar, como en un orgasmo, al ritmo de sus propios instintos. <strong>Es hipn&oacute;tico y embriagador</strong>. Emocionante, sin ese pornogr&aacute;fico sentimentalismo que alcanza la vulgaridad por medio de la afectaci&oacute;n.</p><p><a class="related-link" href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2025-02-28/piano-extasis-pires-kissin_4074624/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/257/173/257173cc1c4bc6904855ca735f33f468/el-piano-alcanza-el-extasis-con-la-pires-y-kissin.jpg?mtime=1740656858" width="483" height="271"><h3 class="title-related">El piano alcanza el &eacute;xtasis con la Pires y Kissin</h3>Rub&eacute;n Am&oacute;n<div class="text-related">En la senda de Sokolov, el Auditorio Nacional acoge y aloja los recitales de la octogenaria int&eacute;rprete lusa (Mozart, Schubert) y el monstruo moscovita (Chopin, Shostakovich)</div></a></p><p>Bien es cierto que esta afici&oacute;n por la m&uacute;sica cl&aacute;sica en directo padece un h&aacute;ndicap. A diferencia de otras citas musicales, cualquier sonido de los asistentes es susceptible de tocar las narices. Por eso la m&uacute;sica cl&aacute;sica tolera mal a los mocordones, a esos "revuelve flemas" que hacen vibrar la medusa de mucina en sus gargantas con sonidos guturales y andan con el kleenex siempre en ristre como una pistola. De casa, hubiera de decir un cartel a la entrada, se viene expectorado. Eso sin contar con los espabilados capaces de meter a un ni&ntilde;o de poco m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os en la sala.</p><p>La llantina, l&oacute;gica por parte del infante, no lo es tanto porque sus progenitores sean tan generosos de compartirla con los presentes, m&aacute;s que importunando, jodiendo a espectadores y, en especial, a la int&eacute;rprete. C&oacute;mo son. Afortunadamente, la profesionalidad de Gevorgyan no queda en entredicho por la distrayente aria de berridos infantiles o las hordas trompeteras. <strong>La ruso-armenia, haciendo gala de prodigio, culmina con perfecci&oacute;n ol&iacute;mpica su concierto.</strong></p><p>El primero de muchos que se ir&aacute;n dando cita en el Auditorio Nacional los pr&oacute;ximos meses, y que brindar&aacute;n en Madrid la oportunidad de satisfacer la curiosidad renovada por el g&eacute;nero. Como asegura, a modo de colof&oacute;n, Eduardo Fr&iacute;as, de la Fundaci&oacute;n Scherzo: &ldquo;La temperatura cultural en Madrid es alt&iacute;sima. El Auditorio Nacional est&aacute; sobreprogramado y <strong>se compite con los mejores ciclos y orquestas del mundo</strong>. Es un entorno muy exigente, pero estimulante, que nos obliga a todos a mejorar constantemente y a hacer las cosas mucho mejor&rdquo;.</p><img src="https://sb.scorecardresearch.com/b?c1=2&amp;c2=7215267&amp;ns__t=1777089445&amp;ns_c=UTF-8&amp;c8=Espa%C3%B1a&amp;c7=https%3A%2F%2Frss.elconfidencial.com%2Fespana%2F&amp;c9=https%3A%2F%2Fwww.elconfidencial.com%2F" width="1" height="1">
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