Innehåll
<p>Sergio lleva todo el día de arriba a abajo. Es vecino de Casillas, pueblo de postal, rodeado de verde allí arriba en la montaña, una chimenea desde el viernes por la tarde. Durante todo el sábado ha luchado junto a sus amigos, voluntarios todos ellos en cuanto se hizo el llamamiento, por un imposible, frenar el infierno: "Hemos estado <b>solos los del pueblo</b> durante el día. El primer destacamento de bomberos profesionales, de Cáceres, ha llegado a las seis y media de la tarde. <b>Ni un helicóptero, avión ni nada parecido"</b>, cuenta a <i>20minutos</i>. </p><p>A medianoche, Sergio sigue allí arriba, en la cabeza del fuego, con un hilo de esperanza y de cobertura: <b>"Estamos mal, solos, pero creo que vamos a conseguir que el fuego no llegue al pueblo"</b>. La historia de Sergio se repite en todos los pueblos vecinos, desalojados por el fuego, voraz, incontenible. Casi nadie se ha acercado por allí para echar una mano a vecinos y voluntarios. Las gigantescas dimensiones de los dos fuegos de Ávila y Madrid, que ya son uno, obligan a un 'triaje' que vacía de efectivos zonas donde solo queda el pueblo para defenderse del invasor.</p><p><b>Nueve kilómetros y medio separan Casillas de La Adrada</b> en su camino más corto, la montaña, el atajo que tomó el fuego este sábado para llegar a este rincón del Valle del Tiétar, rodearlo y abrasar todo su entorno. <b>Hablan los vecinos y lamentan que tantos inviernos subían a la montaña y allí había demasiado 'combustible',</b> ramas, maleza, troncos secos: "Esto se veía venir"... Es sábado y no hay tiempo ya para pasar facturas, las llamas llaman a la puerta, y aquí tampoco se ven apenas bomberos. </p><p>Fran lleva tres días en vilo intentando salvar La Adrada, tal cual: "El viernes subimos arriba, a las Portaleras, y allí sí pudimos tener ayuda aérea para controlar lo que había, dejando solo unos focos. De la UME no vi a nadie, porque se tuvieron que ir a Cebreros, donde el fuego llegaba a las casas. Cuando bajamos por la noche, subían refuerzos para la madrugada, pero a las doce se bajaron. <b>Y este sábado no hemos tenido nada de ayuda</b>, nada de nada: veías a la UME que subía y bajaba. Solo decían 'desalojar, desalojar', y no nos hemos ido. Aquí solo ha ayudado gente del ayuntamiento, chavales, gente que ha comprado motosierras... nadie más".</p><h2>"La impotencia es enorme"</h2><p>Apena unas horas habrá dormido Fabio desde el jueves. También vecino de La Adrada, es consciente de la situación y de que los profesionales están desbordados, pero... "siento mucha impotencia. Creo que el jueves, cuando todo empezó, podía haberse controlado, porque vi a un helicóptero cargar agua al lado mío para irse a otro fuego. <b>Repito, de verdad que lo entiendo, pero creo que ese día podía haberse parado</b>".</p><p>El lamento se extiende y coincide entre todos los testigos del desastre, ya sean vecinos o bomberos como Víctor, que lleva varios días luchando sin descanso en diferentes frentes de los incendios: "Entiendo que haya mucha necesidad por todos sitios y haya que priorizar, pero aquí (La Adrada) se podía haber trabajado plácidamente hasta hoy y no se ha hecho. Se sabía que hoy cambiaba el viento de sur a norte, y no hay que ser experto para verlo, solo mirar una aplicación. <b>Se sabía que el sábado se iba a poner feo...</b> ¿y qué ha pasado? Que se ha puesto mucho más feo de lo que se esperaba".</p><h2>"Si esto se salva es porque la gente le ha echado un par"</h2><p>"No hablo de quitar gente de otros sitios para eso -incide Víctor- pero a lo mejor se podía haber trabajado de otra manera. Poner a alguien al frente de un grupo de voluntariado y que todos fuéramos en la misma dirección. Lo que ha pasado es que cada uno hemos subido por nuestro lado, con nuestros vehículos y herramientas. Y no había directriz sólida sobre nada. Hay soledad, porque al final ves que hay que evacuar y lo entiendo, pero que manden aquí a proteger las casas... es que no ha venido casi nadie. Mira, han venido unos bomberos de Segovia y nadie les había dicho ni dónde estaban los puntos para cargar el agua. ¿Mi valoración? Si esto se salva es porque la gente le ha echado un par. Y he estado en otros sitios trabajando en estas fechas, también desbordados por el fuego, pero no están abandonados. Aquí sí".</p><p>Y junto a La Adrada, <b>Sotillo de la Adrada, otra parada del fuego</b> en su trayectoria. Laura, vecina, ha denunciado ante los micrófonos de TVE que "la situación está descontrolada desde hace días y nos han dejado a las poblaciones solas". "Pedimos ayuda. En Sotillo, Piedralaves, Casavieja, Casillas... hay gente voluntaria que se han quedado todo el día a trabajar. No se ha personado ni un solo medio, <b>no tenemos ayuda de nadie</b>. La tierra se está quemando y el <b>fuego está bajando a las viviendas</b>", ha proseguido Laura, que ha alertado de "gente atrapada que no puede salir porque está todo bloqueado".</p><p>Pasada la medianoche, la esperanza regresó al valle del Tiétar en forma de <b>120 bomberos portugueses, ángeles de la guarda</b>, que llegaron a Ávila para ayudar en tareas de extinción en diferentes zonas. Una pequeña gran noticia con la que amanecer un domingo de incertidumbre, de miradas al cielo y de súplicas para que el maldito fuego se deje domar.</p>