Edwyn Collins: det känslomässiga farväl till pappan till C86
I en livlig Dabadaba och med alla sålda biljetter, efter ett par anmärkningsvärda öppningsakter (90-talets slacker Glass Checks och en mycket kort Bayview, dessa ja mer ”sound of young Scotland”) spelades ett musikaliskt urval som inte verkade vardagligt över högtalarna medan Edywn Collins team förberedde scenen. Smycken […] Nyheten Edwyn Collins: det känslomässiga farväl till pappan till C86 kommer från jenesaspop.com.
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Publicerad av Jenesaispop
2 maj 2026, 16:46
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Edwyn Collins: la emotiva despedida del padre del C86
Beskrivning
En un Dabadaba animadísmo y con todas las entradas vendidas, tras un par de teloneros notables (los muy 90s slacker Glass Cheques y unos brevísimos Bayview, estos sí más “sonido de la joven Escocia”) sonaba por los altavoces una selección musical que no parecía casual mientras el equipo de Edywn Collins preparaba el escenario. Joyas […] La noticia Edwyn Collins: la emotiva despedida del padre del C86 es de jenesaispop.com.
Innehåll
<p>Con todo listo –incluyendo un fondo del escenario que rezaba “EDWYN” con las mismas letras del <a href="https://www.reddit.com/r/Elvis/comments/106yzh2/what_became_of_the_giant_elvis_sign_seen_in_the/" rel="noopener" target="_blank">‘68 Comeback Special’</a> de Elvis– la aparición de Collins no se hizo esperar. Acomodado en una silla con sus músicos rodeándole pero también arropándole, saludó con buen humor y anunció ‘Falling and Laughing’, sencillo de debut de Orange Juice en 1980 y por tanto ideal comienzo para este concierto que fue como un paseo emocionante por los recuerdos de una carrera que comprende ya cinco décadas.</p>
<p>En la rápida transición con otra pepita de oro del catálogo de Orange Juice, ‘Dying Day’, con ese arpegio doble inicial resonando gloriosamente en unísono, una evidencia empezaba a materializarse: la banda –dos guitarras, bajo, batería y un teclista-saxofonista– era excelente, y los arreglos estaban exquisitamente cuidados. A largo de la noche sonarían fieles a las canciones originales pero dotándolas de una energía propia, nueva. Lo cual a su vez se traduciría en una sonrisa casi permanente de Collins, ataviado con tejanos y camiseta oscura de Fred Perry, y luciendo una voz perfecta, por cierto. Algo muy bonito se estaba creando sobre ese escenario.</p>
<p>‘Dying Day’ nos permitió además escucharle cantar ese histórico “I’m not afraid to say / I’m close to tears”, un recordatorio de lo vanguardista que fue la pose anti rock y anti pomposidad post-punk de este grupo de Glasgow. Un acercamiento a lo sentimental y vulnerable aunado a su sonido de guitarras “jangle” que trazaría la hoja de ruta de buena parte del pop británico, desde los Smiths hasta el llamado sonido C86. Que su responsable principal estuviese despidiéndose de los escenarios frente a nosotros parecía un privilegio difícil de creer.</p>
<p>Tras estos dos guiños al comienzo de su carrera, el repertorio pasó a revisitar la piedra angular de la carrera en solitario del músico (y su disco más popular de lejos), ‘Gorgeous George’ (1994). Hasta cuatro canciones acabarían sonando de él, las dos primeras en aquel instante: la primera ‘Make Me Feel Again’, que es una de las canciones de pop más perfectas de Collins, y que la banda tocó emulando elegantemente el tempo perfecto de Paul Cook en el disco original. La sorpresa de que buena parte del público se puso a corearla dejaba claro que había no pocxs fans de ‘Gorgeous George’ entre ese público sensible, receptivo y encantador que incluía por cierto a bastante francesxs y a buena parte de lo mejor del Donosti Sound (un 40% de La Buena Vida y un 50% de Family). </p>
<p>Por eso fue tan bien recibida una pieza tan a priori peliaguda para un directo (por lenta y larga) como es ‘The Campaign for Real Rock’, esa magistral pieza del mismo disco que es una diatriba satírica contra las poses vacías e impostadas del rock, y que concluyó con ese coro final que rima genialmente “truly detestable” con “summer festival”, de nuevo coreado por parte de lxs fieles, y disfrutado en toda su acidez. La sonrisa traviesa de Edwyn al terminar dejó claro que había captado perfectamente la buena recepción.</p>
<p>‘Knowledge’ es una de las muchas canciones increíbles del disco más reciente de Collins (‘Nation Shall Speak Unto Nation’, 2025), y nos ofreció la cara más reflexiva del músico, recurrente en un disco lleno de letras muy francas y confesionales. Para los fans de este álbum fue tremendamente emocionante oirle cantar de forma tan cercana esos versos tan desgraciadamente pertinentes (“A lo largo de mi vida he conocido a mucha gente / Hay gente buena y gente mala / Cuanto más conozco este viejo mundo/ Menos seguro me siento y menos fe tengo”) contrarrestados con el consuelo de que “el conocimiento es mi amigo” y la melancolía de que “me resulta duro decir adiós a mi viejo yo”. Fue otro de los muchos momentos conmovedores de una noche llena de magia, que completó un precioso solo de saxo a cargo de Sean Read.</p>
<p>Tras ‘Wheels of Love’ –un bonito guiño a su debut en solitario de 1989– Edwyn presentó a la banda con cariñoso humor y algún lapsus, para pasar a una nueva sección dominada por canciones de regreso a Orange Juice: la cadencia juguetona de ‘What Presence?!’ demostró que muchas de las canciones del grupo están hechas para bailar (y mejor junto a cientos de fans) porque nunca me había gustado tanto la canción como esa noche, con esa parte funk del final y otro solo de saxo celebradísimo por Collins (quien a lo largo de la noche elogió los solos de todos sus músicos). </p>
<p>En medio de ese repaso sin embargo hubo espacio para una selección de ‘Losing Sleep’: la canción ‘In Your Eyes’, que cada noche de la gira del pasado otoño por Reino Unido ofrecía un entrañable dueto entre Edwyn y su hijo. Por suerte la tradición se ha mantenido en esta gira española, y al aparecer en escena entendí por qué el flequillo del cantante de Bayview (teloneros) me había recordado tanto al de un joven Collins: se trataba de Will, su hijo. </p>
<p>La interpretación conjunta fue fabulosa, y la conexión padre-hijo tan intensa que hizo de la canción una de las más palmeadas. La ligera vergüenza y timidez del joven fue acogida con cariño por el público (“when I was young I was shy and awkward”, había cantado hacía un rato su padre) y hasta celebrada en aquel auténtico espacio seguro para nerds y anoraks en el que Dabadaba se convirtió durante todo el concierto. “My son! My son!”, aclamaba Edwyn mientras Will se retiraba no sin antes darle un entrañable beso detrás de la cabeza.</p>
<p>Entonces ‘Simply Thrilled Honey’ trajo de regreso a esos Orange Juice que son también padres del white boy funk británico de los 80. Una vez más, la réplica instrumental impecable, con los efectos adecuados en las guitarras y la demostración de que Andy Hackett es ahora “las manos” de Edwyn Collins. El momento sólo podía conducirnos a una de las canciones más celebradas de la noche, el clásico de Orange Juice ‘Rip it Up’, para el que Edwyn Collins se puso de pie, y cantó apoyado en su bastón y bailando con un contagioso contoneo, especialmente en las partes instrumentales alargadas, prácticamente un remix de maxisingle replicado en vivo.</p>
<p>De vuelta a las canciones en solitario, el viejo clásico ‘Don’t Shilly Shally’ –sencillo de 1987– dio paso a la última canción antes de los bises, y que con Collins todavía de pie sólo podía ser su verdadero gran éxito, ‘A Girl Like You’. Una canción con una producción tan icónica que no es fácil replicar en directo, pero que por supuesto este supergrupo bordó, con cada detalle en su sitio (vibráfono, guitarras filtradas, solos de fuzz furioso) y –lo más importante– con el groove perfectamente medido, en especial la réplica perfecta de lo que en realidad es el pilar central de la canción: el bajo icónico de Clare Kenny.</p>
<p>Aprovechando el desmadre final con las dos guitarras a todo trapo con el fuzz y el octaver, Edwyn se desplazó caminando a su ritmo hacia el lateral hasta desaparecer, con una ovación que lo tendría de vuelta en menos de dos minutos.</p>
<p>El regreso trajo consigo un cambio de tono muy bello con la interpretación de la acústica y delicada ‘Low Expectations’ (de nuevo ‘Gorgeous George’), en la que la sensibilidad del público se confirmó con el silencio respetuoso y atención que merecía esta canción de amargura y aceptación. 30 años después, esos versos temerosos del aburrimiento de la vida doméstica tenían una resonancia distinta, especialmente ese “No es que no debas desear más / Es simplemente que tus expectativas deberían ser más modestas”. Su otra mano derecha, Carwyn Ellis, le acompañó hermosamente arpegiando una guitarra acústica, y fue especialmente emotivo escucharle hacer a Edwyn usar un instrumento, ahora que la voz es prácticamente su único medio de expresión musical: un sencillo solo de armónica con una mano fue otro de las imágenes y sonidos imborrables de aquella noche.</p>
<p>‘Home Again’, otro precioso corte pausado de su disco “de regreso” en 2007 tras sus problemas de salud dio pie a la despedida definitiva –y festiva– cerrando el círculo con dos clásicos más de Orange Juice: ‘Felicity’, con una memorable mención a su excompañero en el grupo (“James Kirk wrote this!”) , y el final con ‘Blue Boy’. Igual al comenzar, otro sencillo más del sello Postcard de 1980, glorioso caos de pop descacharrado que hizo vibrar a banda y público por igual.</p>
<p>La sonrisa de Collins, su agradecimiento final fue el cierre de una noche que pocx de lxs asistentes creo que olvidaremos. No todo fue perfecto: ‘The Wheels of Love’ sonó algo apagada sin el oropel late-80s de la grabación original, y a ‘Rip it Up’ a pesar de ser tan celebrada le faltó algo de empuje. También fue una pena que de su excelente nuevo disco sólo sonase una canción. Pero el resto fue tan deslumbrantemente elegante y emocionante que convirtió la noche en inolvidable. Entre los asistentes no había más que sonrisas y las conversaciones conforme se encendían las luces eran intentos bastante inútiles de expresar toda la magia que acabábamos de vivir.</p>
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