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Från den demobiliserade väljaren till den förmodade dolda rösten: Monteros PSOEs argument för att rättfärdiga en misslyckad kampanj

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Från den demobiliserade väljaren till den förmodade dolda rösten: Monteros PSOEs argument för att rättfärdiga en misslyckad kampanj

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Publicerad av 20 Minutos

14 maj 2026, 05:00

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Del votante desmovilizado al supuesto voto oculto: los argumentos del PSOE de Montero para justificar una campaña fallida

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Innehåll

<p>La última semana de campaña se le está atragantando al PSOE hasta el punto de que el <b>pesimismo interno ya resulta imposible de disimular</b>. Las encuestas dibujan un escenario cada vez más sombrío, puesto que algunas sitúan a los socialistas por debajo del suelo histórico que marcó Juan Espadas en 2022. En el partido asumen que no se ha logrado consolidar el objetivo mínimo con el que arrancaron la carrera electoral: resistir en torno a los 30 diputados para evitar un nuevo desplome. La campaña se ha mantenido con las encuestas internas a la baja salvo contadísimos repuntes y, dentro de esa dinámica, las <b>explicaciones del mal tono de la carrera electoral de Montero </b>han ido mutando conforme avanzaban los días.</p><p>Las justificaciones han ido variando entre estructurales y coyunturales. La que siempre ha permanecido es la de que el <b>votante progresista está desmovilizado como consecuencia de que Juanma Moreno había planteado una campaña de poca o nula tensión electoral.</b> Los malos pronósticos también se achacaron a los más de 500.000 abstencionistas que Espadas no había conseguido movilizar en 2022, pero que salieron a descubierto en las elecciones generales de 2023. Más tarde llegaron las quejas por el<b> ruido procedente de la política nacional con el juicio 'Mascarillas' </b>y las sucesivas crisis que, según algunas federaciones socialistas, terminaron contaminando la campaña andaluza. </p><p>Ahora, en privado, algunos dirigentes se aferran ya al clásico argumento del<b> voto oculto como último salvavidas ante unos sondeos que no dejan de empeorar</b>. Es un voto al que las fuentes consultadas se acogen dando por hecho que parte podría recaer en el PSOE, no obstante, otros partidos, como Adelante Andalucía también se aferran al mismo. De hecho, en una reciente entrevista, el candidato de este partido, José Ignacio García, apeló también a la movilización amparándose en un voto oculto que, según expuso, podría arrebatar la mayoría absoluta a Moreno. </p><p>Es una justificación que no comparte todo el partido, más que nada, porque la resignación ya ha hecho mella y algunos hablan directamente de una campaña fallida por un mal planteamiento. <b>"Ha sido un desastre"</b>, señala un dirigente andaluz. </p><p>En el partido admiten que ni la precampaña ni el arranque oficial de la carrera electoral han servido para activar a la militancia ni para generar expectativas entre el electorado progresista. Pero el malestar interno va más allá de la falta de movilización: algunos dirigentes consideran que, en esta última semana, la campaña ha entrado en una <b>fase de desgaste por una sucesión de decisiones</b> y declaraciones que han agravado la desconexión con parte de la base socialista.</p><p>La principal polémica llegó tras las palabras de María Jesús Montero, que calificó como a<b>ccidente laboral la muerte de dos guardias civiles </b>cuando perseguían una narcolancha en Barbate. Sus declaraciones provocaron críticas de asociaciones de la Guardia Civil y de la oposición, además de incomodidad dentro del propio PSOE andaluz. A ello se suma la <b>ausencia de ministros y del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el funeral celebrado el pasado sábado</b>, lo que ha alimentado el malestar entre miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.</p><p>Fuentes del PSOE andaluz sostienen que esta concatenación de tropiezos evidencia problemas de fondo en la dirección de la campaña. En concreto, apuntan a la<b> Secretaría de Organización del partido en Andalucía</b>, a la que reprochan no haber definido una estrategia clara ni haber coordinado de manera eficaz a las federaciones provinciales. Un dirigente consultado describe un clima de creciente nerviosismo y descontento en las filas socialistas ante un proyecto al que le falta definir su rumbo.</p><p>La justificación de esta semana ante encuestas que incluso sitúan al PSOE por debajo de los 27 escaños, es apelar a que existe voto oculto. También lo hizo de alguna manera la propia María Jesús Montero en el mitin de este miércoles, en el que pidió, acompañada de Pedro Sánchez, <b>"echar el resto" para "conquistar a la gente indecisa"</b>. Sánchez, por su parte, sacó pecho de la del hantavirus y de todas las crisis que ha gestionado el Gobierno central y en las que, en todo caso, poco tiene que ver Andalucía. Pero, en este punto, todo le vale al PSOE con tal de movilizar.</p><p>De hecho, la propia Montero llegó a aludir esta semana a las<b> elecciones andaluzas de 2012 y 2018</b> como precedentes de unos comicios en los que los resultados eran diferentes a lo que pronosticaban las encuestas. Entonces, el líder del PP-A, Javier Arenas, ganó las elecciones pero no obtuvo la mayoría absoluta que se le presuponía, por lo que finalmente gobernó el PSOE en coalición con IU. En cuanto a las de 2018, fue el PSOE de Susana Díaz el que ganó, aunque sin gobernar por un pacto entre el PP y Ciudadanos. </p><p>Es un argumento nuevo para intentar aplacar el tremendo pesimismo que se instaura en el socialismo andaluz. Hasta ahora, el más extendido era el de la existencia de medio millón de votantes abstencionistas que decidieron no apoyar a Espadas en 2022, pero sí a Sánchez en las generales de 2023. Pero, atendiendo a las encuestas, lejos de volver a coger la papeleta del PSOE, estos votantes habrían arrastrado a otros muchos a alejarse del proyecto socialista. </p><p>En cambio, al comienzo de la campaña, cuando el presidente del Gobierno no podía sacar pecho de la gestión del hantavirus -como ha hecho en esta, aunque sin ningún resultado palpable en las encuestas-, en el PSOE andaluz echaba la culpa de los malos pronósticos, precisamente, a las <b>gestiones del Ejecutivo central</b>. Fuentes de distintas federaciones andaluzas se quejaban entonces de episodios como el juicio por el <b>caso 'Mascarillas' </b>que sentó al exministro José Luis Ábalos en el banquillo, la <b>huelga de médicos</b> o el choque en la coalición por un decreto de prórroga de alquileres que no llegó a salir adelante en el Congreso. </p><p>En todo caso, y ya a 48 horas de que finalice la campaña, parece que ninguna de las mencionadas es la causa definitiva del posible batacazo del PSOE-A. Algunos ya reconocen un daño estructural en un partido que ya no es lo que era y que lo que necesita es un <b>proyecto a medio y largo plazo</b>, no una campaña de impacto y de movilización sin un esquema claro. No obstante, nadie habla todavía del futuro de María Jesús Montero si los peores pronósticos llegan a cumplirse. De hecho, <b>Ferraz ya ha pisado el acelerador para poner fecha al próximo Comité Federal del partido</b>, evitando así que haya rumorología sobre una posible salida de Montero.</p><p>El congreso será el 27 de junio, dentro de más de un mes, cuando esperan que las elecciones andaluzas ya hayan quedado atrás y puedan pasar página para poner rumbo al siguiente ciclo electoral que comienza en 2027 y en el que Sánchez se juega seguir gobernando.</p>
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