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<p>Quién no recuerda aquella crema de la intelectualidad, que el mexicano Agustín Lara reunía en Chicote en su “Madrid” de 1948. Desde entonces, a la capital no le ha faltado quien le cante. Lo han hecho con cariño, rechazo, admiración o desdén; pero con gratitud a <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2026-02-27/movida-madrilena-figuracion-arte-exposicion-1hms_4301307/" target="_self">un refugio que se acepta o se abandona</a>, pero al que siempre se vuelve. Aquí caben todos y esa es, muy probablemente, la <strong>principal muestra de su grandeza</strong>.</p><p>En la década de los ochenta, dos canciones se disputaron el <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/caminemos-madrid/2025-03-30/la-historia-nunca-contada-de-como-la-movida-madrilena-conquisto-las-torres-blancas_4096801/" target="_self">oficioso título de himno del oso y el madroño</a>. Sonaron, aún suenan, con despiadada abundancia Pongamos que hablo de Madrid (1980) y La Puerta de Alcalá (1986). Y no hay color. Entre la de Sabina y la de Víctor y Ana me quedo con la primera. El de Úbeda consiguió con sus palabras un aguafuerte que, entre heridas y caricias, reflejaba “una historia de amor y de odio a una ciudad invivible pero insustituible”; como el mismo la definió en la introducción de este <a href="https://www.elconfidencial.com/amp/ultima-hora-en-vivo/2019-02-21/sabina-krahe-era-el-espiritu-de-la-mandragora-y-el-mejor-amigo-que-tuve_1992622/" target="_self">tema contenida en aquel legendario La Mandrágora</a>, grabado en directo en un sótano de la Cava Baja.</p><p>También a principios de los ochenta, un madrileño nacido en Manila, compositor, cantante, pintor y políglota, editó una canción que reflejaba como pocas la tristeza y la dificultad, o el pudor, para expresarla. <a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2025-05-10/50-anos-de-al-alba-de-aute-asi-se-gesto-la-mitica-cancion-y-no-fue-por-los-ultimos-fusilados-de-franco_4124846/" target="_self">Se llamaba Pasaba por Aquí </a>y su autor era Luis Eduardo Aute. En poco más de tres minutos, consiguió transmitirnos la nostalgia por un antiguo amor, la soledad de las calles de una gran ciudad y el reclamo irresistible de una luz en una ventana conocida. Todo en un escenario que se rechaza, “no aguanto este coñazo de Madrid”, sin llegar a aclararnos si el coñazo es la urbe citada o la vida del protagonista, que difícilmente soporta la ausencia de la compañera perdida.</p><p><a class="related-link" href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2025-10-11/madrid-edad-plata-modernidad-cultura-1hms_4223077/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/4bb/4a0/4bb4a0689c0f2b5686d6299f2a6bf798/la-primera-movida-madrilena-se-gesto-en-los-anos-20-y-este-libro-te-la-cuenta-mas-alla-de-la-generacion-del-27.jpg?mtime=1759848546" width="483" height="271"><h3 class="title-related">La primera Movida madrileña se gestó en los años 20 y este libro te la cuenta más allá de la Generación del 27</h3>Abraham Rivera<div class="text-related">El libro 'Madrid, Edad de Plata', de la Factoría Cultural Martínez, viaja a una ciudad moderna y cosmopolita donde cultura, política y feminismo transformaron la sociedad</div></a></p><p>Y si hablamos de cantautores, es difícil no hacerlo del primero de la clase. Sí, claro, Joan Manuel Serrat. El noi del poble-sec ha mantenido una relación extensa y llena de cariño con la capital, donde se le quiere y respeta. <a href="https://www.elconfidencial.com/tags/personajes/serrat-16120/" target="_self">También ha tomado a sus gentes y calles como protagonistas de alguna de sus canciones</a>. En su álbum blanco de 1970 lo hizo por partida doble: dibujó a una muchacha típica de la burguesía madrileña, que tomaba el aperitivo en José Luis, y veraneaba cerca del Cantábrico, y derrochó ternura para cantar a un pajarillo que andaba por la Carrera de San Bernardo. Mucho mejor la segunda, Como un Gorrión. En nuestro cancionero hay pocas frases que definan mejor la independencia y la libertad que esa le da pena el canario, pero no envidia a un halcón”, que el nano pone en el pico del castizo pardal.</p><p>Y sirva C.Tangana como ejemplo de artista contemporáneo que continúa tomando a esta ciudad como referencia. Para despejar dudas, <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2026-02-01/c-tangana-madrid-rap-dandismo-1hms_4294454/" target="_self">tituló su trabajo de 2021 El Madrileño y lo convirtió en un espejo de la diversidad cultural de sus calles y barrios</a>. Por sus surcos aparecen nuevos flamencos como Niño de Elche, reyes cubanos como Eliades Ochoa o leyendas de los sonidos calientes como Toquinho o José Feliciano. Aquí también todos caben.</p><p><a class="related-link" href="https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2026-02-01/c-tangana-madrid-rap-dandismo-1hms_4294454/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/38c/36c/38c36ce1db237747c86d835b0171e9c4/c-tangana-y-la-escena-del-rap-madrileno-o-como-se-construye-un-artista-pop.jpg?mtime=1769791892" width="483" height="271"><h3 class="title-related">C. Tangana y la escena del rap madrileño o cómo se construye un artista pop</h3>Abraham Rivera<div class="text-related">El libro 'C Tangana. Del rap crudo a la alfombra roja' analiza el papel del músico madrileño en las diferentes escenas culturales que han surgido en la ciudad a lo largo de las últimas dos décadas</div></a></p><p>Para buscar un broche con poderes, es inevitable unir a San Isidro con el alcalde Tierno y regresar a los días de la movida. Al comienzo de la década de los ochenta, Madrid enterró definitivamente la capitalidad de la dictadura y la sustituyó por el imperio del pop, las Telecaster, los teclados Farfisa y las chupas de cuero. Por Malasaña, Alaska sonaba junto a Derribos Arias y La Mode, Mamá y El Zurdo inventaban acordes que no siempre estaban bien realizados, pero funcionaban. Mientras, Los Secretos contaban nuestras penas y contrataban a Vélez para que cuidase a sus chicas cuando estaban de gira.</p><p>En los altos de la Vía Láctea, un enorme catalán jugaba al billar y empezaba a esbozar En las calles de Madrid. Se llamaba, se llama, Loquillo, y daba por muerto el silencio en la ciudad y “culpaba” del asesinato al gran Pepe Risi de Burning.</p><p>Y, sí, hubo una banda sonora para aquellos excesos. Se llamaba La chica de ayer y la compuso un genio malogrado que respondía al nombre de Antonio Vega y tocaba en Nacha Pop. Para los que vivimos aquella época, <a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2017-03-25/penta-bar-40-aniversario-malasana-movida-pop_1354611/" target="_self">nos derrumbábamos en el Penta y nos enamorábamos de alguna rubia triste</a>, mientras las calles se mojaban, no ha habido ni habrá una canción más perfecta para quitarnos las arrugas del alma.</p><img src="https://sb.scorecardresearch.com/b?c1=2&c2=7215267&ns__t=1778816428&ns_c=UTF-8&c8=Espa%C3%B1a&c7=https%3A%2F%2Frss.elconfidencial.com%2Fespana%2F&c9=https%3A%2F%2Fwww.elconfidencial.com%2F" width="1" height="1">