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<p>Nada hacía pensar que el leonés Raúl Álvarez terminaría <strong>dedicado al arte de la guerra</strong> cuando cursaba sus estudios de Telecomunicaciones en Valladolid. Ni siquiera cuando realizó uno de los primeros másteres en inteligencia artificial en 2018, en un momento en el que el común de los mortales no había oído hablar de ChatGPT. Sus primeros trabajos se dedicaron a lo que podía esperarse de su formación, hasta que un amigo le contrató para una empresa de defensa, Everis Aeroespacial y Defensa. Cuando se extinguió, en 2022, aprovechó todo lo aprendido para crear la suya, Kallisto, que se ha colocado<a href="https://www.elconfidencial.com/empresas/2025-12-11/urovesa-defensa-vamtac-vehiculos-galicia-1hms_4263962/" target="_self"> a la vanguardia de las nuevas tecnologías de la guerra creando un ‘manto de engaño’</a> con el que burla al algoritmo de los sistemas de detección de drones y satélites.</p><p>Álvarez descubrió enseguida que si las nuevas tecnologías, y las telecomunicaciones, habían sido importantes siempre para la guerra, ahora lo eran aún más. “Me di cuenta de que algo iba a cambiar y <strong>usé mis conocimientos en inteligencia artificial y telecomunicaciones para crear un camuflaje </strong>que permita burlar a los algoritmos de detección”, explica Álvarez desde Brasil. Allí reside actualmente y desde allí ejerce su condición de director de esta pequeña startup, creada con más ingenio e intuición que recursos económicos. En el staff le acompaña Eduardo Bayod como director no ejecutivo. Curiosamente, Bayod obtuvo un grado de Ingeniería Informática en la <a href="https://www.elconfidencial.com/tags/otros/universidades-5347/" target="_self">Universidad Pontificia de Salamanca</a>.</p><p>El gran cambio que se está operando en el terreno de la guerra tiene que ver con la proliferación de ojos que todo lo ven y que son capaces de <a href="https://www.elconfidencial.com/mercados/tribuna-mercados/2025-10-25/defensa-industria-europa-espana-1hms_4233659/" target="_self">detectar cualquier movimiento de tropas, o de armamento, sobre tierra, mar o aire</a>. La posibilidad de esconderse, tan habitual y hasta esencial, en las guerras del pasado, hoy se ha vuelto casi imposible. “En las nuevas guerras va a haber un campo de batalla en el que todo el mundo va a ver todo, y en el que <strong>va a ser muy difícil ocultarse</strong>”. Hoy incluso un país mediano como Irán tiene acceso a la información que proporcionan los satélites y<strong> puede identificar dónde están los cazas de Estados Unidos y atacarlos</strong>, como hemos podido ver en las últimas semanas.</p><p><a class="related-link" href="https://www.elconfidencial.com/espana/2026-01-27/ia-defensa-algoritmo_4291040/"><img class="img-related-preview" src="https://www.ecestaticos.com/imagestatic/clipping/37d/ba6/37dba6a7cd1df607d73fbd9ca54a8a95/la-guerra-del-algoritmo-ya-esta-aqui-asi-se-prepara-la-defensa-para-la-era-de-la-ia.jpg?mtime=1769437463" width="483" height="271"><h3 class="title-related">La 'guerra' del algoritmo ya está aquí: así se prepara la defensa para la era de la IA</h3>Isabel Rodríguez<div class="text-related">La inteligencia artificial se ha convertido en un vector decisivo para la superioridad militar, la autonomía estratégica y la competitividad industrial</div></a></p><p><strong>“Las guerras de frentes son cosa del pasado”</strong>, explica Álvarez, quien pone a Ucrania como el mejor ejemplo. De hecho, esta es una guerra que se inició de forma convencional, con artillería, carros de combate y una línea de batalla definida, y que, por el nuevo protagonismo de los drones y los satélites, ha terminado evolucionando hacia algo completamente distinto. Hoy los soldados ya no combaten en primera línea, y allí el enfrentamiento se realiza a través de aeronaves autónomas o dirigidas a distancia. Y, para todo ello, hacen falta sistemas de telecomunicaciones y algoritmos de detección cada vez más sofisticados. “Los satélites proporcionan información visual, térmica o de infrarrojos que antes tenía que ser interpretada y contrastada por analistas humanos. <strong>Ahora ese trabajo lo realizan más rápido los algoritmos</strong>, que detectan en tiempo real el armamento y los movimientos de tropas del enemigo”. Y el mundo se ha convertido en un lugar más pequeño donde ya no es posible ocultarse. O que no lo era hasta que apareció Kallisto.</p><p>A veces se habla del producto que esta pequeña empresa<strong> espera comercializar en breve como “manto de invisibilidad”</strong>. Pero la expresión es engañosa, porque sugiere una eficacia muy superior a la lograda por el momento. En materia de guerra y tecnología no hay fórmulas mágicas y el porcentaje de éxito medio acreditado por el escudo de Kallisto es de un 25%, que en algunos casos puede llegar al 70%. “Puede parecer poco, pero es esto o nada. No existe ninguna alternativa. Y hay que valorar que se trata de una opción bastante económica”. Álvarez reconoce, no obstante, que quizás los resultados puedan mejorar si la compañía logra obtener más recursos en el futuro. Pero también hay que tener en cuenta que cuando el ‘escudo de engaño’ de Kallisto <a href="https://www.elconfidencial.com/espana/2026-01-27/ia-defensa-algoritmo_4291040/" target="_self">empiece a funcionar en el mundo real los algoritmos intentarán buscar formas para identificar sus distorsiones y superarlo</a>. La dimensión tecnológica de la guerra es también una constante batalla por ir más allá; un eterno toma y daca.</p><p></p><div class="articlephoto news-width-text"><img class="eclazy news-img-def " src="https://images.ecestaticos.com/4A6Hc6QisXd3DSxpdUF5uaLgX6E=/4x7:1018x1013/1338x1327/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F7c8%2Fa08%2F4d0%2F7c8a084d0cce1b6a43b80589401b2731.jpg" alt="Prototipo creado con IA. (KALLISTO AI)" width="1338" height="1327"><img class="news-img-def " data-src="https://images.ecestaticos.com/4A6Hc6QisXd3DSxpdUF5uaLgX6E=/4x7:1018x1013/1338x1327/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F7c8%2Fa08%2F4d0%2F7c8a084d0cce1b6a43b80589401b2731.jpg" data-original="https://images.ecestaticos.com/4A6Hc6QisXd3DSxpdUF5uaLgX6E=/4x7:1018x1013/1338x1327/filters:fill(white):format(jpg)/f.elconfidencial.com%2Foriginal%2F7c8%2Fa08%2F4d0%2F7c8a084d0cce1b6a43b80589401b2731.jpg" alt="Prototipo creado con IA. (KALLISTO AI)" width="1338" height="1327"> Prototipo creado con IA. (KALLISTO AI) </div><p> </p><p>Paradójicamente, el escudo de Kallisto no es un producto que requiera de una elevada tecnología. De ahí la importancia de tener autorizadas las patentes antes de lanzarlo al mercado. “Como la escoba, o el chupachups, será muy fácil de replicar”, admite el director de la empresa. En realidad, se trata de cubrir los elementos que se quieren proteger con paneles. Esos paneles usan materiales comunes (aluminio, plástico…) que se combinan de forma cambiante para alterar su firma electromagnética, aquello que les permite ser detectados e identificados. Con un aspecto externo similar al de una baca de coche, <strong>este ‘escudo’ genera millones de combinaciones electromagnéticas diferentes</strong> con el fin de burlar a los detectores y ocultar lo que esconden debajo. “Nuestra solución es una más, pero que permite recuperar la capacidad de ocultarse”. Y eso, hoy, no es poco.</p><p>Aunque el ‘escudo de engaño’ de Kallisto todavía no se ha comercializado, se ha testado ya en algunas zonas de guerra, como Ucrania, donde ha acreditado la eficacia mencionada. La empresa española es, por ahora, la única que se dedica a esto de forma comercial, según Álvarez, que da por hecho que surgirán muchas más cuando el producto se conozca. <strong>Ahora están en la fase de fabricar los primeros prototipos</strong> que <a href="https://www.elconfidencial.com/tags/temas/conflicto-de-ucrania-10136/" target="_self">se pondrán a prueba, nuevamente, en la guerra de Ucrania.</a></p><p>“El mundo se está volviendo cada vez más virtual. Es imposible que no te detecten nunca, pero lograr un porcentaje significativo de engaño es importante”, explica Álvarez. A fin de cuentas, un vehículo de combate cuesta unos 200.000 euros y su escudo tiene un coste muy inferior. Merece la pena el gasto. El objetivo, de cara al futuro, será <strong>engañar más y mejor en todas las bandas del espectro electromagnético</strong>. El objetivo último es recuperar la capacidad de esconderse para reducir la vulnerabilidad.</p><img src="https://sb.scorecardresearch.com/b?c1=2&c2=7215267&ns__t=1778816428&ns_c=UTF-8&c8=Espa%C3%B1a&c7=https%3A%2F%2Frss.elconfidencial.com%2Fespana%2F&c9=https%3A%2F%2Fwww.elconfidencial.com%2F" width="1" height="1">