Beskrivning
En anteriores crisis de la pasada legislatura, como la derivada de la guerra de Ucrania o tras la pandemia, el Gobierno se amparó en la inestabilidad económica, pero en sentido contrario, para exponer la necesidad de aprobar unos nuevos Presupuestos.
Innehåll
<p>El Gobierno modula su discurso sobre los efectos de la <a href="https://www.20minutos.es/tags/temas/guerra-iran.html" title="Guerra Irán">guerra en Irán</a> en función del terreno en el que se le interpele. Cuando se trata de evaluar el impacto económico y la eficacia de su decreto anticrisis, los ministros de <a href="https://www.20minutos.es/tags/personas/pedro-sanchez.html" title="Pedro Sánchez">Pedro Sánchez</a> optan por un discurso de contención, incluso con tintes optimistas. Sin embargo, ese mismo conflicto adquiere una dimensión mucho más severa cuando la cuestión gira hacia la presentación de los <a href="https://www.20minutos.es/tags/temas/presupuestos-generales-del-estado.html" title="Presupuestos Generales del Estado">Presupuestos Generales del Estado</a>. Es entonces cuando Moncloa invoca los<b> "enormes efectos" de la guerra sobre la economía española </b>para justificar un nuevo retraso en la presentación de las cuentas públicas, lo que <b>resulta contradictorio con su propio discurso</b> y también con lo que argumentó en pasadas crisis, como la derivada de la guerra de Ucrania o de la pandemia.</p><p>Este contraste discursivo se produce en un contexto en el que el Gobierno lleva<b> tres ejercicios con las cuentas públicas prorrogadas </b>e<b> </b>incumpliendo el mandato constitucional de presentarlas. A ello se suma el incumplimiento de sus propios plazos. La anterior ministra de Hacienda, <a href="https://www.20minutos.es/tags/personas/maria-jesus-montero.html" title="María Jesús Montero">María Jesús Montero</a>, así como el presidente del Gobierno se comprometieron a presentarlas antes el cierre el primer trimestre. Casi cuatro semanas después, y ya con un nuevo ministro de Hacienda, <b>los Presupuestos siguen en el cajón</b>. Esto responde a que, a día de hoy, Sánchez <a href="https://www.20minutos.es/nacional/psoe-ignora-las-amenazas-junts-ante-una-agenda-legislativa-minimos-sin-fecha-para-los-presupuestos-cero-preocupacion_6961562_0.html" title="El PSOE ignora las amenazas de Junts ante una agenda legislativa en mínimos y sin fecha para los Presupuestos: "Cero preocupación"">no tiene apoyos parlamentarios suficientes para sacarlos adelante.</a></p><p>Lo último que ha dicho el Gobierno sobre el calendario presupuestario ha sido este mismo jueves y por boca del vicepresidente primero, <a href="https://www.20minutos.es/tags/personas/carlos-cuerpo.html" title="Carlos Cuerpo">Carlos Cuerpo</a>: por un lado, dice que "intentará" presentarlos antes de verano, pero también avanza que será complicado conocer las previsiones de lo que se espera no solo a finales de año, también en 2027, cuando se convocarían elecciones generales. En todo caso, el Ejecutivo lleva mucho tiempo comprometiéndose a fechas que, hasta ahora, no ha cumplido, lo que alimenta la percepción de que, en esta legislatura, difícilmente cumplirá con el mandato constitucional.</p><p>El Ejecutivo se compromete a hacerlo e incluso se marca sus propias fechas, aunque en las últimas semanas también añade la coletilla de que ahora no tendría sentido porque el <b>impacto económico podría cambiar por completo el cuadro macroeconómico</b>. Es decir, presentar ahora unos Presupuestos sería presentar papel mojado. No obstante, bajo el mandato de Sánchez, aunque en la pasada legislatura -cuando sí tenía apoyos parlamentarios-, ha habido más crisis en las que <b>la inestabilidad se ha utilizado, precisamente, en sentido opuesto</b>. </p><p>Durante la crisis provocada por la guerra en Ucrania, el Ejecutivo no paralizó la presentación de las cuentas públicas pese al fuerte impacto en precios, actividad y previsiones macroeconómicas. Al contrario, defendió la necesidad de <b>combinar Presupuestos y decretos anticrisis como herramientas complementarias </b>para dar respuesta a un escenario volátil.</p><p>"Los Presupuestos de 2023 buscan reforzar el estado del bienestar, impulsar la eficiencia económica y la cohesión territorial y mitigar el impacto de la invasión rusa de Ucrania", señala una nota de prensa remitida por el Gobierno de Sánchez, que catapultó el gasto militar amparándose, precisamente, en la coyuntura bélica.</p><p>También en la <b>fase de salida de la pandemia, con una economía sujeta a revisiones constantes</b> y una elevada incertidumbre sobre la recuperación, el Gobierno optó por mantener el calendario presupuestario. En aquel momento, las cuentas públicas se presentaron como un instrumento clave para canalizar los fondos europeos y sostener el crecimiento, asumiendo que <b>la inestabilidad y la incertidumbre formaban parte del contexto, pero no impedía la planificación</b>.</p><p>"Las cuentas públicas tienen como objetivo <b>combatir los efectos de la crisis provocada por el COVID-19</b>, la reconstrucción social y económica del país y la transformación de su modelo productivo", apuntó entonces otro comunicado oficial de Moncloa.</p><p>El contraste con la situación actual es evidente. La incertidumbre derivada del conflicto en Irán, cuyos efectos el propio Ejecutivo relativiza en ámbitos como el turismo o el impacto económico, se convierte ahora en el <b>principal argumento para aplazar los Presupuestos</b>. Es decir, la incertidumbre se invoca de manera selectiva. Mientras el Gobierno traslada mensajes de tranquilidad para evitar impactos en la actividad o en la confianza, utiliza ese mismo contexto como justificación para incumplir el calendario presupuestario. "<b>Los ciudadanos están preocupados por la guerra y hay medidas. La situación es muy inestable</b>", abunda un ministro del Ejecutivo de Sánchez.</p><p>Un giro de criterio respecto a crisis recientes que vuelve a poner en duda la verdadera disposición del Gobierno a presentar nuevas cuentas antes de que concluya la legislatura. La falta de apoyos parlamentarios y el riesgo de encajar una derrota en una votación clave —con potencial de precipitar las elecciones— aparecen como un factor de fondo que trasciende las explicaciones oficiales.</p>